El que la lee la paga (o no)

¿Falta público dispuesto a consumir un periodismo de pago y de calidad?

Financiación del periodismo digital
Fuente: Freepik
Por Eduard Boada, Pol Valero i Guillem Sindreu

Vivimos en una sociedad que se ha mal acostumbrado al periodismo online gratuito y que ha empezado a negarse a consumir un periodismo de pago digital. Se ha malinterpretado la máxima del “derecho a la información” como el inexistente derecho a informarse gratuitamente. La gratuidad de contenidos periodísticos en línea es un gran paso para la democratización de la información, pero no debemos olvidar que, sin recursos provenientes de los lectores, el periodismo libre, independiente y de calidad es imposible.

Causas

La pérdida de valor de la información en el mundo digital es una realidad tangible. Cada vez menos gente está dispuesta a consumir un periodismo de pago. El profesor Andreu Casero, asegura que la desvalorización de los contenidos periodísticos en la red están provocados principalmente por tres causas:

  • La abundancia de información.
  • La falta de credibilidad.
  • La ausencia de un modelo de negocio digital asentado.

Consecuencias

El primer motivo está estrechamente derivado de la ley de la oferta y la demanda. Cuanta más cantidad existe de un producto, menos valor tiene en nuestra economía de mercado. El segundo viene dado por la facilidad para crear contenidos a internet. Casi todo el mundo puede verter sus “informaciones” en la red aunque no sean verídicas. Por último, la falta de una estructura clara de negocio desconcierta y diversifica los lectores y debilita al sector.

Esto, según Casero, conlleva inevitablemente a las siguientes consecuencias:

  • La reducción de la calidad periodística.
  • La fragilidad de las empresas de comunicación.
  • La concentración de las audiencias.
  • La debilitación de la profesión periodística.
  • La reducción de la relevancia social del periodismo.

La infrafinanciación afecta la calidad

Evidentemente, la desvalorización del periodismo conduce a una reducción dramática de la calidad. Las empresas no pueden invertir en recursos humanos, grandes investigaciones o reportajes profundos. En segundo lugar, esto dificulta la rentabilidad de las empresas de un sector que ahora mismo no es una garantía de beneficios. Sólo las empresas más potentes son capaces de sobrevivir en este contexto, de manera que las audiencias se concentran entorno a determinados contenidos. La debilitación de la profesión periodística inicia un círculo vicioso complicado de romper.

Debido a la fragilidad de las empresas, los periodistas no pueden cobrar sueldos dignos ni cubrir los sucesos de forma completa. Con jornadas largas y sin los medios adecuados, la información es de menos calidad, cosa que provoca que la gente no quiera pagar por ella y, así, el negocio se debilita aún más. Por último, la consecuencia más grave es que el periodismo del click-bait y la inmediatez no satisface las funciones sociales que debería. Este contenido “fast-food” “quita el hambre” de forma momentánea pero no solventa los deberes sociales. Sólo un periodismo de pago y fuerte podrá defender la democracia, impulsar la formación o crear una esfera de debate público.

Las posibles soluciones

¿Cómo podemos revertir esta preocupante tendencia? Este debate no es nuevo, ni pretendemos solucionarlo. Lo que sí que está claro es que dando continuidad al periodismo basura gobernado por la dictadura del clic no solucionará este problema. Porque al fin y al cabo, nadie aceptara por un contenido rápido y descuidado que busque la obtención de ingresos por encima de informar.

¿Cuál debe ser el rol del periodista en el nuevo mundo digital?

La solución, aunque será difícil de construir, pasa necesariamente por crear un contenido de calidad, independiente, original, comprometido con los lectores y que controle al poder político. Solamente un periodismo alentador conseguirá conquistar las carteras de los lectores. 

Tomemos un ejemplo ilustrativo. El medio digital eldiario.es se fundamenta en el periodismo de investigación independiente y de calidad. En un momento histórico caracterizado por la debilidad de las democracias, eldiario.es se ha dedicado a investigar los poderes políticos y económicos, cumpliendo estrictamente la definición de watchdog  o cuarto poder, y lo han hecho gracias a las aportaciones individuales de miles de subscriptores.

Periodismo de calidad

Otra solución, también relacionada con el periodismo de calidad, implica renunciar a la inmediatez y, por lo tanto, a la información rápida y a los títulos sensacionalistas. Se trata del slow journalism, una modalidad de periodismo que consiste en redactar reportajes a fuego lento para aportar contexto a la actualidad. Precisamente este es el proyecto de la revista CTXT (Contexto), cuyo lema es “orgullosas de llegar tarde a las últimas horas”.

En el mundo amateur también podemos comprobar el éxito de la estrategia de micromecenazgo. Muchos creadores de contenido apuestan por plataformas como Patreon para recibir el apoyo financiero de su audiencia. Hay varios casos de éxitos, entre ellos el del podcast de fútbol “La Sotana”, que se ha hecho muy famoso a través de Twitter y cuenta con centenares de mecenas que valoran la singularidad y la disruptividad de su contenido.

En conclusión, el periodismo necesita un cambio de mentalidad. Quizá, en un mundo donde todo va cada vez más rápido, la solución no es intentar adelantarnos a los hechos, sino rebajar un par de marchas para aproximar la realidad de manera profunda y fehaciente al público del siglo XXI.