La lucha contra las fake news

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Fuente: Infobay

Por Júlia Albacar, Marta Aresté, Àlex Baltà y Meritxell Berlanga

Las fake news son el pan de cada día y el crecimiento de la lucha contra ellas es evidente. En un momento de saturación informativa y de continua alarma social, el lector consume noticias de todo tipo. Pero ¿cuáles son verdad y cuáles son mentira? Es después de preguntarnos esto cuando aparece el papel de las agencias de verificación de hechos, que establecen un sistema de validación del contenido que circula por la red en el que poder confiar. 

En España, la tendencia fue iniciada por Maldita.es que se centra tal y como dicen ellos en facilitar “herramientas para que no te la cuelen”. A partir de ahí han aparecido nuevas firmas como el caso de Newtral, basadas en las técnicas de fact-checking y periodismo de investigación para hacerse con el control de la desinformación y el discurso político. España no es la excepción; en Argentina en 2010 surgió un sitio web referente denominado Chequeado. Aun así, el surgimiento masivo de plataformas de verificación de datos lleva a plantearse su sostenibilidad: ¿son herramientas útiles y suficientes para combatir con la desinformación y la mentira? 

¿Por qué ahora y no antes?

Si nos preguntamos por qué la aparición de medios y proyectos dedicados al fact-checking no ha sido hasta hace unos pocos años, la respuesta es sencilla: porque el fenómeno de las fake news tampoco existía a principios de la década pasada. Sin embargo, es más complicado explicar por qué los bulos y noticias falsas son un desafío reciente y novedoso. ¿Por qué no han aparecido hasta ahora?

La respuesta se encuentra en los factores que permiten a las fake news propagarse con facilidad; son propios de la era digital del periodismo, del cambio que ha sufrido la comunicación con internet y las redes sociales. Anteriormente, los medios de comunicación eran la única fuente informativa existente; televisión, radio o prensa escrita eran los únicos medios de los que disponía la gente para informarse. Con la llegada de internet, los medios han perdido el monopolio de la información y cualquiera puede ser un emisor o transmisor. Ya no se necesita al periodismo como intermediario.

Este hecho se combina con el nacimiento de las redes sociales que, ahora que gozan de una base de usuarios masiva, sirven como herramientas para transmitir información de forma inmediata. Cualquier usuario, si tiene éxito, puede compartir un mensaje de manera instantánea con miles –o millones- de usuarios. La transmisión es tan rápida que se puede difundir cualquier hecho, verdadero o falso, antes de que se confirme su veracidad. Y así es como las fake news pueden propagarse: porque no existe un filtro periodístico previo que desmienta aquello que no es verdadero. A este factor se suman otros, como el hecho de que una noticia falsa puede redactarse de manera que llame la atención e incite a que la compartas. La verdad, en cambio, no puede modelarse a nuestro antojo.

Ya que no es posible ejercer un control previo de los bulos, es lógico que surjan nuevos medios que tengan el objetivo de desmentirlos una vez son publicados. Si estos proyectos ganan popularidad y reputación, y los usuarios los usan como herramienta cada vez que se encuentran información de carácter dudoso, el impacto de las fake news se puede ver reducido de una forma efectiva.

Nuevos equipos contra las fake news

En este artículo se estudiará con detalle tres de estos nuevos medios de verificación:

Newtral es una empresa audiovisual fundada por Ana Pastor (presentadora de El Objetivo, en laSexta) en 2018, y su tiene tres finalidades clave: la producción de programas de televisión y la adoptación de nuevos discursos en las redes sociales; el fact-checking (verificación de la información); y un estudio que tiene como base la Inteligencia Artificial. A partir de estos objetivos, Newtral lucha, a través de la innovación del periodismo, contra las fake news

Un ejemplo de su trabajo más reciente sería el estudio para desmentir una cita de Rocío Monasterio (Vox) en una supuesta entrevista en la que dijo que “las mujeres que abortan podrían haber vendido al bebé antes que matarlo”. 

Chequeado es una empresa argentina que vela por la transparencia y el rigor periodístico. Es por eso que analizan las noticias susceptibles de ser engañosas mediante ocho pasos:

  1. Seleccionar una frase del ámbito público
  2. Ponderar su relevancia
  3. Consultar a la fuente original
  4. Revisar la fuente oficial
  5. Consultar a fuentes alternativas
  6. Ubicar en contexto
  7. Confirmar, relativizar o desmentir la afirmación
  8. Calificar

Malditobulo también responde al principio básico de veracidad, sobre todo en las redes, como Twitter. Su objetivo es desmentir informaciones que han sido publicadas en los medios y las cataloga como “bulos”, de ahí el nombre de su empresa. Un ejemplo de su trabajo es una desinformación sobre la expansión del coronavirus en España y Andorra por parte de falsos medios de comunicación.

Financiación y otros retos del fact-checking

No solo es interesante entender a qué se dedican estos nuevos proyectos de fact-checking, sinó también analizar cuál es su financiamiento para observar si realmente son medios sostenibles. En el caso de Newtral, su propósito fundacional es el de ser independientes en todos los sentidos, también en el ámbito financiero. Todos sus contenidos de verificación, tanto los que son publicados en Newtral Fact-check como en El Objetivo de Ana Pastor se elaboran con el equipo de periodistas de la empresa Newtral Media Audiovisual. Dicha empresa, solo tiene como accionista su propia fundadora, Ana Pastor. De esta manera, se financia por completo a partir de recursos propios, mediante los servicios de producción audiovisual. Estos se realizan para diferentes grupos de comunicación, así como redes sociales u otras plataformas digitales.

El proyecto Chequeado tiene un tendencia de financiación diferente, ya que su sostenibilidad se basa en una estrategia de diversificación de fondos. Se financian gracias a donantes individuales, a ayudas de empresas, a la cooperación internacional, así como mediante sus propias actividades como, por ejemplo, la organización de talleres y eventos sobre verificación del discurso público. Además, a modo de dato curioso, este proyecto realiza un evento anual para recaudar fondos en la semana del Día del Periodista. 

Finalmente, con relación a los fondos económicos de Maldito Bulo, ellos mismos se definen como “una asociación sin ánimo de lucro” que actualmente está “en vías de convertirse en una fundación”. Sus principales ingresos provienen de las posibles colaboraciones con otros medios de comunicación, ya que este proyecto se basa en realizar contenido periodístico multimedia para que llegue al mayor número de gente posible. Además, también buscan financiación en diversas entidades altruistas. 

Por lo tanto, en cierta medida, se puede afirmar que estos nuevos medios de innovación periodística tienen una suficiente transparencia para mostrar sus asuntos económicos internos. Aun así, lo que puede que no sea tan visible son los retos de trabajo a los cuales se enfrentan. Actualmente, con la inmensidad de noticias que circulan a diario, a estos medios les resulta muy complicado acatar todos los temas de actualidad de forma instantánea. Además, si apuestan por una buena verificación, es necesario un tiempo de búsqueda suficiente para hacer el fact-checking correctamente.

Necesitamos un periodismo responsable que esté más pendiente de la información que de los clics. Y para tomar buenas decisiones, hace falta un buen sistema de validación de la información. No es lo mismo la información que el conocimiento, y no por el hecho de dar mucha información sobre un tema determinado la gente se hace a la idea correcta de la dimensión y la importancia del problema.

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